La Psicología, en tanto disciplina orientada al estudio de la mente, la conducta y la subjetividad humana, ha construido buena parte de su objeto sobre premisas universales, individualizantes y biologizantes que la Antropología Social se ha ocupado de problematizar de manera sistemática desde sus propios clásicos. Esta materia no se propone formar a los/as estudiantes en los marcos teóricos y clínicos de la Psicología como disciplina profesional, sino introducirlos/as en el debate antropológico —clásico y contemporáneo— sobre la constitución social de la mente, la persona, el individuo y la subjetividad: es decir, en la pregunta por cómo la vida psíquica humana es, antes que un dato biológico dado de antemano, un producto históricamente situado de relaciones sociales, categorías culturales e instituciones concretas (el parentesco, la familia, el lenguaje, el ritual, el discurso).